Un viaje de ida y vuelta a través de la red eléctrica
Todo comienza con la generación de energía. Tomemos como ejemplo una central fotovoltaica, algo con lo que todos estamos familiarizados. La energía generada por los paneles solares viaja a través del sistema eléctrico, llegando primero a un convertidor de potencia que transforma la corriente continua (CC) en corriente alterna (CA) (algo que los amantes de la música quizás conozcan por AC/DC): este es un paso necesario para que la electricidad se integre correctamente en la red.
Para garantizar que la red no pierda la valiosa energía generada, las subestaciones, estos centros neurálgicos, evitan la pérdida de energía aumentando el voltaje. Gracias al funcionamiento de estos centros, la energía llega "sana y salva" a la subestación, que, como un centrocampista en un campo de fútbol, distribuye la energía en electricidad suministrada directamente a los usuarios y energía almacenada en grandes baterías para su uso posterior. Así de simple, ¿verdad? La energía ha llegado a la batería y el misterio está resuelto. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja, porque las grandes ideas requieren grandes soluciones.
En este punto, la energía en la subestación debe reducir su voltaje nuevamente y la corriente debe convertirse de nuevo a corriente continua para su almacenamiento. En otras palabras, debe pasar por nuestros atareados "amigos", las subestaciones, una vez más. La tecnología y la fiabilidad de estas subestaciones son cruciales para la integración de la energía renovable en la red. Posteriormente, la energía almacenada permanece en las baterías, a la espera de la demanda. Por lo tanto, cuando aumenta la demanda de electricidad, esta energía se envía de vuelta a la subestación, que la "ajusta" de nuevo, aumentando el voltaje, y luego la envía de vuelta a la subestación. La subestación convierte la corriente de nuevo a corriente alterna y finalmente la transmite a la red, llegando a diversos puntos de consumo. Este es un logro verdaderamente notable.
Es este complejo sistema eléctrico el que permite que la energía renovable generada por las centrales eléctricas durante el día alimente nuestros electrodomésticos a las diez de la noche sin emitir ni un solo gramo de dióxido de carbono. ¿Ahora entiendes por qué esta tecnología es tan importante? Dados sus inmensos beneficios para los consumidores y el planeta, se espera que la implementación de sistemas de almacenamiento de energía en baterías para el hogar crezca a un ritmo de tres veces por año. De esta manera, en tan solo veinte años, la capacidad instalada de almacenamiento de energía solar a nivel mundial pasará de los aproximadamente 10 gigavatios actuales (una cifra sin duda simbólica) a más de 1100 gigavatios, haciendo posible la transición energética y un mundo más sostenible.

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